*** Cómo Publicar Tus Cuentos***

Este blog está dedicado a los cuentistas de habla hispana. Aquí podrás publicar tus cuentos y comentarios.

1-Recuerda que no publicamos cuentos ofensivos hacia los credos, creencias, personas, empresas, etc.

2- Revisa la ortografía y la gramática antes de enviárnoslo.

3- No olvides agregar tu nombre o seudónimo, como así tampoco el país desde donde escribes al final del cuento!.

4- Este es un blog de cuentos breves, no tomaremos textos que superen las 1.000 palabras.

5- Todos los textos son revisados por nuestros editores, por lo tanto, no podemos asegurar que se publique ni cuanto tiempo nos lleve hacerlo.

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lunes, 21 de mayo de 2012

EINSTEIN Y TAGORE

Cierta vez se reunieron a hablar de la Verdad el más famoso científico, Albert Einstein y el premio Nóbel de literatura, el místico hindú Rabindranath Tagore.
Tagore: “Observad la belleza de la naturaleza, la perfección de la vida como un todo; Dios permea todo, es omnipresente y por eso las almas y la naturaleza tienen que evolucionar”. 
Einstein: “Hay leyes que gobiernan la vida. Causa y efecto es una. Esta misma aplicada a las almas es llamada la ley del karma o lo que es lo mismo “lo que siembras cosechas”. Debido a que el alma es un átomo (atma) consciente de su existencia constantemente influye la materia. La segunda ley de la termodinámica es la entropía, significa que todo se degrada, se envejece. 
La primera ley de la termodinámica es la Conservación de la Energía, ‘nada se crea, nada se destruye’. Por lo tanto, Dios, almas y materia –por ser energías -, son eternos e interactúan formando el gran drama cíclico de la vida”.
Tagore: “Dios está en cada uno y en todas partes, ese es mi sentimiento”.
Einstein: . “La Verdad, Dios, El Absoluto, debe estar más allá del cambio, llámelo la Morada Suprema, Nirvana o antimateria. Si estuviera inmerso en la materia, todo el universo reverberaría de sus cualidades como amor, felicidad, pureza, etc., lo cual no es así; también se degradaría y entonces no habría quién revirtiera el proceso de máxima entropía a su máximo orden otra vez”.
Se ha dicho que las almas somos a imagen y semejanza de Dios; El/Ella es el Alma Suprema.
Tagore: “¡Usted no reconoce la grandeza de Dios!”.
Einstein: “Su grandeza no radica en el tamaño. 
Y concluye Einstein: “Estimado amigo, entonces yo soy más religioso que usted”. 

Todas las ideas son respetables.
Sin embargo, la última verdad solamente puede ser experimentada en el laboratorio del propio mundo interior y con un corazón honesto y una mente abierta. 

www.bkwsu.org/ecuador 

domingo, 6 de mayo de 2012

LOS TEJEDORES DE UVAS

Un día, cuando era niño, vi a mi abuelo tomando vino. Me dio curiosidad y le pregunte qué era lo que bebía, a lo que sólo me respondió que era vino y que se hacia de uva.

A mí me encantaban las uvas, así que insistí a mi abuelo y conseguí que me permitiera probarlo. Me fue imposible ocultar mi decepción, aquello no tenía el sabor dulce de las uvas. Pedí a mi abuelo que me contara cómo se preparaba el vino y él, después de pensar un momento cómo explicarme, y de ver a mi abuela que tejía cerca de él me dijo:

- El hombre que hace vino realiza un trabajo no muy distinto del que hace tu abuela con ese par de agujas. Sólo que para hacer vino no usas hilo, tú tarea consiste en tejer uvas. Tomas un racimo tras otro y con ayuda de un fino par de agujas los tejes hasta dar forma a un delicioso vino. Al igual que las prendas que realiza tu abuela, el tipo de vino que se obtiene depende de cómo se teje, y la calidad de lo que te esmeres en hacerlo. Es un trabajo lleno de amor.

Desgraciadamente ahora son pocos quienes realizan el vino de esta bella forma, ahora utilizan maquinas que unen racimos y racimos de uvas a grandes velocidades. Terminan en unas horas lo que antes a un tejedor de uvas le tomaba semanas, pero no obtienen el mismo resultado. El vino tejido a mano es mucho mejor que los vinos de ahora.

Aquella explicación me sorprendió y me lleno de curiosidad, no entendía cómo un hombre podía tejer racimos de uvas y obtener botellas llenas de vino.

Hoy, después de varios años de aquella explicación – y a un año de la muerte de mi abuelo – he logrado ir a ver como preparan un vino artesanal, fue algo… maravilloso. Tal como me lo había contado mi abuelo, los tejedores de uvas tomaban sus agujas y un canasto lleno de racimos de uvas, dispuestos a convertirlos en el mejor de todos los vinos.

Eleazar Mixtli
México
cuentosclarosychocolateespeso.blogspot.com 

EL DILUVIO

En una temporada de invierno hubo tanta lluvia que el pueblo se inundó. Todos corrieron a las cumbres de las montañas para protegerse. Solo quedó el sacerdote del pueblo, convencido de que la misericordia de Dios lo protegería.
Cuando el agua ya le llegaba a los tobillos, apareció alguien en un carro para ayudarlo. Pero El no aceptó marcharse pues la misericordia de Dios era mucho más grande y lo salvaría. Cuando el agua le llegaba al cuello, un barco fue en su búsqueda para salvarlo. Pero de nuevo rehusó irse alegando que la misericordia de Dios era infinita. 
Estando el agua a punto de tapar la iglesia, el sacerdote no tuvo otro remedio que colgarse de la torre de esta. Entonces, apareció un helicóptero para rescatarlo. Y de nuevo, se negó a marcharse diciendo: “Confío en la misericordia de Dios, El me protegerá”. 
Estando en las puertas del cielo frente a Dios, con suma indignación, le reclamó: “¿Padre Santo, Por qué me has dejado ahogar si yo tenía tanta confianza en Ti y que me salvarías, ¡es que no miras la fe de tus hijos!? Dios le contestó: “¡Te envié un carro, un barco y un helicóptero!. ¿Y aún dices que Dios no ve la fe de sus hijos?

Si usted hace lo erróneo y trata de probar que está en lo correcto,
el tiempo se reirá de su estupidez.
Somos libres para decidir qué hacer con nuestras vidas.
El Padre Supremo sólo puede enseñarnos la mejor manera de utilizarla.
Esa es su misericordia.
Dios propone y el hombre dispone.



Javier gómez - Colombia
bkjavier@gmail.com 

TÚ Y LA MAR

Hijo, yo quise que fueras profesor, por eso te envié a la escuela normal de maestros; como tu mamá fue una gran maestra, pensé que ello te inspiraría a seguir la carrera docente. También quise que fueras médico y te matriculé en aquella Universidad distinguida; y hasta hoy siento pena. 
Tú no traías vocación para esas grandes y abnegadas profesiones. Siempre me dijiste que preferías ser un vago feliz a un profesional desdichado. Hijo, no tuve el dinero suficiente para matricularte en la escuela de aviación. Se que por eso buscaste a tu tía, ella si podía ayudarte. Pero pasó lo que yo más temía. Querías hacerme sufrir y lo lograste. Siempre espere lo mejor de tu parte, pero recibí la peor noticia, lo que temí.
Aprendiste a dirigir aquellas grandes naves, para desde lo más alto estrellarte contra la mar. Hijo tu naciste en las montañas de aquella tierra bendecida, tu debiste volverá a ellas y ser enterrado junto al pinar. Pero tuviste que marizar tu cuerpo en el océano, sus aguas me hacían temer lo peor. La mar no era lo tuyo, siempre trataste de ahogarte, comenzando cuando de niño te llevaba a Apulo, al centro turístico y por milagro fuiste rescatado por los pescadores; luego fue en el Obispo, en esa playa los socorristas llegaron a última hora, te rescataron y se operó otro milagro. Después fue en Los Cóbanos y las playas de Acajutla, fueron muchas las veces que la Providencia cuidó de ti. 
Y hoy enfrente a este golfo inmenso a penas me sostengo. He venido a dejarte flores. La mar como una madre te recibió. Hijo no sé que hacer. He abandonado la gran cuidad y no se como todavía estoy de pie frente a la tarde y un sentimiento extraño empapa mi alma.

Edgar Iván Hernández, cuentista salvadoreño -1965.- 

UN DÍA DE PRIMAVERA A LAS 6

Llega pronto, cinco minutos antes de la cita de todos los días, así que decide aminorar el paso y, con gesto lento, mirar el reloj que lleva en la muñeca. 

Aun siendo las seis de la tarde de un día cualquiera de primavera, los transeúntes andan con prisa y a medida que se acercan a la estación de metro de San Bernardo, aceleran el paso obligando al tiempo a esfumarse con rapidez para llegar antes a casa. 

A ella, esa pequeña espera le parece deliciosa. Les observa, les sonríe y, mientras, fija la mirada a lo lejos de la calle Alberto Aguilera esperando verle. Se impacienta, mira de nuevo su reloj y se atusa el pelo nerviosa dedicando esos pocos segundos antes de verle a mejorar, con gesto coqueto, su imagen.

Al fin lo ve. Una gran sonrisa le come la cara. Y ella le responde de la misma manera. Mueve las manos nerviosa y, traviesa, le indica que llega tarde otra vez. 

Él la besa, la abraza y bromea atrapándola entre sus brazos para impedir que se vaya. 

Ella le sostiene la mirada y con las manos le dibuja mil y un sonidos, mil y una palabras de amor, de gestos que indican enfado por su tardanza. En sus pupilas brilla el ansia por retener esos pequeños momentos antes de que la boca de metro la acabe engullendo. 

Se besan otra vez y lentamente separan sus cuerpos moviendo nerviosamente las manos para pronunciar un 'adiós' tan sonoro que apenas sea imperceptible para el resto de viandantes. Nadie les oye, ni siquiera aunque intenten escucharles. 

Y es en ese momento en que las cabezas se giran, les miran y miles de sonrisas despiden a la chica rubia que el metro secuestra. Otra vez, otro día más, él se vuelve y cabizbajo emprende como cada tarde su camino hacia casa. Un sms le dirá esta noche lo mucho que la quiere. Al fin y al cabo las palabras si quedan escritas tienen mucho más valor que las que dicen que se lleva el viento. 


Susana Cabrita

domingo, 25 de marzo de 2012

RETALES DE UNA VIDA

Siempre fue una persona muy peculiar de imaginación desbordante. Entonces, se había empecinado en reinventarse y conseguir que todo el mundo la llamara Rosita. Su abuela - una persona de principios la cual, según ella, odiaba mentir- no podía aceptar la petición de su nieta sobre dirigirse a ella con ese nombre delante de sus nuevos amigos. Pero, como se afanaba tanto en conseguir aquello que más quería, llegó el día en que la Sra. María la llamase a voces por ese nombre desde el balcón para que subiese a cenar. Rosita se sintió orgullosísima, más que de la anciana, de sí misma. De nuevo, había logrado algo impensable: que la arrogante de su abuela se doblegara, que se rindiera esta vez ante lo que, pese a su corta edad, ella misma reconocía como un estúpido capricho. Un mero empeño infantil que la estaba obligando a saltarse su ética cristiana.
Recordando aquellos momentos, ahora piensa que posiblemente lo de su nueva identidad supuso un punto de inflexión en su vida. Hasta entonces había albergado en su yo profundo una tenue llama. Pero, aquel verano decidió reavivar su fuego interior y se convirtió, ya no en alguien diferente, sino en eso que ella era realmente y que no se había atrevido mostrar hasta la ocasión. No solo se trataba de un nombre cursi del agrado de una niña, era el impulso que necesitaba para abrirse al mundo y gritarles a todos que era la maravillosa Rosita.
Además, aquella impostura -que tuvo la templanza de mantener durante un largo mes de agosto- originó situaciones insólitas, las cuales han pasado a formar parte de su más vívido recuerdo. De entre ellas, cabe destacar una de un surrealismo existencialmente humano. Los abuelos habían decidido pasar aquella calurosa mañana con su nieta, en la playa. Como otras tantas mañanas de sal y arena, había transcurrido todo con normalidad: El viejo bajo la sombrilla, cerveza en mano. La Sra. María abordando, junto a las voluptuosas señoras de al lado, temas de interés social, con la necedad y la ignorancia que caracterizan a muchas de las personas de una determinada edad, estatus y cultura. De repente, sobrevino el pánico y el desconcierto. Los niños se gritaban unos a otros y a sus padres: “Es el abuelo de Rosita, es el abuelo de Rosita”, señalando a éste, mientras estaba sufriendo un derrame cerebral bajo el sol ardiente de aquella playa.
Sí, fue raro, muy raro. Se mezclaron la verdad que duele, del abuelo muriéndose ante su impotencia, y la mentira, que le ofrecía la oportunidad de ser la persona que ella anhelaba. Quizás -ya no se acuerda-, le hubiese gustado contar en ese momento con el apoyo de sus padres, de su gente de siempre, quienes la hubiesen protegido y calmado diciéndole algo así como: “No llores más, Vanesa, va a ponerse bien”.

Laverne

domingo, 21 de agosto de 2011

FIN DE CUENTO

Me retiro fumando un cigarrillo.
Tal el fin de mi participación como protagonista de esta historia.
Así termina mi vida.
Nada más que eso. Luego de haberme hecho amar hasta la locura, matar con el mayor de los odios, llorar hasta quedar sin lágrimas ni saliva, me retiro fumando.
No quiero.
No es lo mío dejar que se diluya mi vida en unas pocas palabras.
Tengo que recuperar aquello que dejé.
Morir para poder vivir con los que maté, como si al hacerlo no estuviera muriendo de a poco, y vivir para poder seguir amando a los demás, aunque esto también signifique ir muriendo.
Porque se que el fin es inevitable, pero quiero retirarme apasionado, encendido, vibrando.
No ocultándome bajo la nube gris de humo y vergüenza, como si fuera un fugitivo de los días que viví, escondiéndome de la bruma de una historia que nunca hubiese elegido.



Marcelo Truffini

domingo, 19 de junio de 2011

YO SOY LA MUERTE

Muchos dicen que la muerte es un nuevo inicio, la vida después de la vida, la verdadera vida, pero los que dicen eso, nunca han muerto, es más, estoy seguro que tampoco quieren morir. Pero, ¿quien quiere morir? Solo los fanáticos, los que tienen la dicha de tener una fé ciega.

No sé ustedes, pero yo no quiero morir, sabemos que la muerte es tan real como la vida misma, la muerte es la única verdad de la cual estamos todos seguros.

La muerte va a llegar, eso lo sabemos todos, pero nadie quiere hablar de eso, excepto, los vendedores de seguros.

Falta tan poquito para que te olviden, para que tus bromas ya no den risa, si tienes treinta años de edad, te quedan treinta más, con suerte cuarenta.

Los románticos suicidas, pierden la cabeza y la vida, inútilmente, creyendo que al morir ellos, estarán con su amado(a), o mejor dicho, que no estarán, porque lo único que es seguro es que no estarán, no gozarán de nada, porque simplemente no existirán.

Quiero creer en la reencarnación, pero no quiero perder la conciencia al retornar con otro cuerpo, quiero reencarnarme 107 veces, y saber quien fuí para terminar lo que deje inconcluso. Los que mueren y los que están muriendo en este momento, no quieren morir, me pongo en sus zapatos por un momento (aunque dudo que los tengan puestos), querer gritar, ponerme de pie y no poder, porque el cuerpo que poseo esta muriendo, pero de algo si estoy seguro y, no porque haya muerto alguna vez, si no porque mi sentido común me lo dicta, al moribundo, se le desvanece la voluntad, ese afán de querer seguir vivo, se hace humo.

Las enfermedades terminales, te advierten que el final será mas pronto, nadie esta preparado para esa terrible noticia, si ya el hecho de saber que vamos a morir, es tormentoso, imagino que saber que vas a partir con pasaje de ida, y mas pronto de lo planeado, y sin equipaje pa concha, debe ser terriblemente borrascoso.

Todos estamos muriendo, cada minuto, vitalmente nuestro cuerpo esta más viejo hoy que ayer. Visto desde ese punto, estamos muriendo todos. Comer sano y hacer deporte no te hará vivir más, vivir mejor, quizás.

Santurron
http://san-turron.blogspot.com/

BIG BANG

Podrá ser escuchado desde millones de años luz de distancia, la que hasta el momento del colapso dividía nuestros núcleos, hoy separados por resquicios apenas infinitesimales.

Una explosión de mecanismos inquebrantables, de fronteras inexorables, de emociones indescriptibles. Será el momento en que todo el espacio y el tiempo confluyan en único punto, ese punto en que tus ojos griten lo que tus labios callan, quizá por timidez, tal vez por miedo. El instante en que las murallas no serán capaces de seguir conteniendo los ataques del deseo, en que quebrarán los cimientos y se desbordarán los sentimientos.

Está a punto a punto de estallar, y no querremos hacer nada por evitarlo.

Antonio(España)
http://retazos-imantados.blogspot.com

domingo, 15 de mayo de 2011

MALA SUERTE

Se llamaban a sí mismos humanos. Se creían superiores. No admitían ser un mero eslabón en un encadenamiento de casualidades a partir de la fluctuación cuántica de la nada. Fantaseaban con Dios, un creador supremo a su imagen y semejanza que regía el destino del Cosmos sin margen para el azar. Tenían el vicio compulsivo de encasillarse, y encastillarse, en grupos antagónicos que con cierta frecuencia se mestizaban y volvían a dividirse. Estaban especialmente orgullosos de su intelecto. Apenas les preocupaba que un meteorito colosal se acercase a su planeta. Confiaban en su inteligencia: lo desviarían con un proyectil atómico. Pero no previnieron su propia necedad, ni los peligros accidentales de su tribalismo irracional, ni los laberínticos vericuetos de los procesos matemáticos no lineales –Teoría del Caos lo habían denominado ellos en un arrebato metafórico más eufemístico que científico–: al programar el artefacto que habían ideado para evitar el brutal impacto del meteorito, se despistaron y mezclaron unidades de dos sistemas de medida de sendas culturas, con tan mala suerte que tanto el punto como el ángulo de colisión no fueron los calculados y el meteorito, en vez de alejarse, se resquebrajó y se precipitó contra la atmósfera, cuya fricción lo desgajó en tres trozos. El primero desmoronó el casquete polar ártico en una miríada de icebers que al derretirse alteraron la salinidad del mar, desquiciaron las corrientes oceánicas, incrementaron la virulencia de los huracanes y provocaron que se fuesen anegando costas y valles. Como efecto de todo ello, se dislocaron los patrones de viento y también el régimen mundial de lluvias. Otro fragmento rajó una falla tectónica y se empotró en el magma terrestre, catalizando un aluvión de seísmos, tsunamis y erupciones volcánicas, las cuales emponzoñaron el aire que inhalaban como combustible los organismos humanos. El tercer pedazo hizo explotar un almacén de bombas atómicas: el calor abrasante y la radiación diezmaron los ecosistemas, humanos incluidos. Una neblina hedionda y perenne tapó el Sol durante años. La cantidad de algas y plantas disminuyó tanto que el descenso en la fotosíntesis global redujo drásticamente el oxígeno disponible en la biosfera, impidiendo que los humanos respirasen con normalidad. Los pocos supervivientes comprendieron al fin que Dios sí juega a los dados: para reírse de los humanos.

Este relato, y otros en http://cuentoconvosotros.blogspot.com/

sábado, 29 de enero de 2011

EL BUQUE DE MÁS POTENCIA

El calor era sofocante, por arriba de los 40 grados y mucho más para un fuereño de tierra fría.
Entre al lugar casi en estado de deshidratación.
El sueño me vencía, estudiaba la universidad y las clases comenzaban desde las 7 de la mañana, pero como viajaba, debía levantarme desde las tres y media.
Y así cada fin de semana.
La cantina se llamaba “El buque de más potencia”.
Era un lugar sumamente pintoresco. Por aquí, una mujer gorda tomaba abundante cerveza en las piernas de un sujeto entrado en años; por allá una mujer más joven que la primera festejaba a carcajadas, quizá algún mal chiste del parroquiano, que sonaba genial porque pagaba puntualmente las cervezas que la fémina le pedía.
Casi nadie tomaba brandy o tequila, la enorme mayoría consumía cerveza, pues el calor, como ya lo dije, era insoportable en Poza Rica.
Llegue con mi mochila negra, pedí una cerveza; la mujer que me atendió me preguntó si quería caguama. Dije que no.
Más tarde me arrepentí, la cerveza mediana se iba como agua al estomago y salía en forma de sudoración en menos tiempo en que servían la siguiente.
Tome 4 cervezas.
De pronto un sueño brutal se apoderó de mí.
No supe como, pero dormí profundamente.
Me despertó el sonido seco de dos balazos y el aterrador grito de las mujeres y el tiradero de envases.
No supe que hacer.
De pronto todos estaban tirándose al suelo, mientras un sujeto lucía sangre en el rostro.
El pánico se apoderó de mí.
No sabía que pasaba.
Y ni como preguntar. ¿A quien?
La policía llegó extremadamente rápido.
Al otro día la noticia en “La Opinión”, rezaba, “Hombre entrado en años fallece en disputa por una sexoservidora”.
Y el balazo: “Era petrolero jubilado”.
Nunca supe de quien se trataba, aunque el nombre venía desde luego en la nota informativa.
En la foto salí yo curioseando.
- Mmmm, siempre pasa, dice alguien.
- Fue en “El buque de mas potencia”, un bar de mala muerte.
- Ahí ni ir, porque si te duermes te matan.
Trague saliva.
Nunca volví a visitar el “Buque”.
Hoy curiosamente, seis años después de los hechos, en lugar de la cantina hay una librería.
Y afuera una cruz, testigo mudo de la muerte de un petrolero jubilado.

Antonio Madrid
México

ENTRE MAGIA Y AMOR

Es la época Medieval...la habitación está a oscuras, apenas iluminada por unas velas que forman un círculo en el piso y la luna que entra por los grandes ventanales de la vieja casona.
Ella, arrodillada en el centro del círculo mágico que ha dibujado para su protección, y cerrado con las velas que alumbran el lugar, espera...por siglos ha esperado éste encuentro.
Sabe que él la está buscando, lo ha venido haciendo a través de todas sus vidas.
Jamás la eterna rivalidad que ha existido entre Magos y Hechiceros ha influido en la voracidad de la pasión que los consume.
Aún perteneciendo a familias que utilizan de modo distinto la magia, ellos se han venido amando de forma casi obscena desde el principio de los tiempos.
Tampoco en ésta época dejarán de hacerlo, a pesar de que lo desea con cada fibra de su ser aún así se protege dentro del círculo mágico, no quiere volver a dejarse subyugar por ésa pasión tan embotante.
En éstos pensamientos está cuando el viento comienza a soplar cada vez más fuerte al punto de abrir uno a uno los grandes ventanales, dejando entrar hojas por doquier y haciendo que algunas velas se apaguen y otras luchen por no dejar extinguir su luz.
Un extraño perfume se nota en el aire, la mujer lo presiente, ha quedado desprotegida al deshacerse el círculo...sabe que él está allí en la habitación observándola...y lo espera.
Un hombre joven se materializa ante ella, lentamente se va inclinando hasta quedar en cuclillas y la mira con deseo.
Sus ojos, negros y profundos, se pierden en el interior de los de la bella mujer y puede ver los momentos de placer que han vivido en distintas oportunidades de sus diversas existencias.
Igual de lento comienza a deslizarse hasta llegar a las piernas de su presa, piernas que el viento ha dejado al descubiertos y que él recuerda perfectamente.
Sus manos de hechicero, manos deseadas por ella, por fin...al fin se posan en sus tobillos y comienzan a acariciar sus piernas deslizándose ardientes por sus muslos hasta llegar a despojarla de sus prendas.
Ella se deja, cuanto tiempo esperando por esto...un latigazo de placer le recorre el cuerpo, su vientre arde de deseo y sus entrañas no pueden aguardar a sentirlo dentro pero...no es el momento.
Siempre ha sido así entre ellos, alargar el instante de la entrega fundiéndose en el placer de los instantes previos...
Ya sobre ella, busca su boca que lo recibe ansiosa, voluptuosa, lasciva...como siempre ha sido con él. Sus lenguas que se enredan, que se sorben hasta el último instante de vida juntos, hasta quién sabe cuando.
Ella que le arranca la ropa y él que arremete, como si fuera una lucha de enemigos cuerpo a cuerpo, a muerte, sin pausa ni tregua...y sus ojos que se buscan entre gemidos y jadeos de placer que ya no permiten retardar un minuto más el momento de la entrega.
Sus esencias vuelven a fundirse y a escribir nuevamente la desgracia de su amor y de su deseo en los cuerpos que se han vuelto etéreos y, en la danza de su mutuo amor, se han elevado del suelo.
Él, considerado un hechicero de poca monta por la familia de la aprendiz de maga, quien está destinada a ejercer la alta magia...pero nunca lo logra.
Su entrega a ésta pasión tan terrenal y física la aparta de toda posibilidad de aprender los grandes enigmas...y así...vida tras vida...
Cuando ella despierta él ya se ha ido, con su deseo y su pasión consumados y ése amor que le perfora el corazón y que lo acompañará hasta la próxima vez que se reencuentren...en otros cuerpos y en otro lugar, siempre con la misma esperanza pero también con las mismas barreras.
Ni siquiera la magia puede evitar el llanto que corre por sus mejillas, todo a causa de la maldición que otros han inventado con sus rivalidades.
El castigo de tener que vivir con el recuerdo del hombre que ama en la esencia que ha dejado en sus entrañas, en el deseo que le seguirá quemando la piel y en ése amor que sólo se le ahoga en el corazón esperando por una próxima vez...


Setiembre 2010


Patricia O. (Patokata)
Montevideo-Uruguay

martes, 25 de enero de 2011

LAS LÁGRIMAS DE LA VERDAD

Cuenta una leyenda que había una vez una niña que siempre vagaba sola por el bosque. Era rechazada por sus amigos y demás personas de la aldea. Un día que estaba sentada al borde del río contemplando las aguas transparentes, se le apareció un hada, era el hada de la verdad. Univy se asustó, pero el semblante del hada le transmitió mucho amor y dulzura. Miró fijamente a la niña y le traspasó el poder de contemplar la verdad en los ojos de los demás. Univy sintió en su interior un gran cambio, ya no era la niña triste y solitaria, ahora sentía una alegría interior y su gozo se reflejaba en su semblante. El hada le entrego un libro, era el libro de la verdad. Univy lo abrió pero sus páginas estaban en blanco. Miró al hada con cara sorprendida y esta le dijo: “la verdad está en tu interior, busca la verdad en tu corazón, y en el corazón de los demás, las emociones y lo sentimientos que sientas no te engañaran, mira la vida, mira el campo, mira la cara de una madre, la sonrisa de un niño, el beso de un amante, mira…., solo tienes que mirar. Con tus ojos veras la verdad”. Aquellas palabras calaron hondo en su ser.
Al correr de los años Univy creció y se convirtió en una jovencita de gran corazón, bondad y un sentido de la justicia admirado por todos sus vecinos.
En el condado habitaba un Conde, nadie le quería, era un ser huraño y amargado. Un día un aldeano le acusó de haber arrasado sus cosechas. Por maldad lo divulgó por la aldea. Los vecinos furiosos se dirigieron al castillo del Conde para pedirle explicaciones, el Conde negó todos los hechos, pero no le creyeron. Empezaron a apedrearlo amparados en la multitud. Univy miró al Conde a los ojos y vio la verdad. Una pena dominaba si vida, una piedra fue a parar a su cara, se balanceó y cayó de bruces. Univy se acercó, le puso una mano en el pecho, respiraba. Estaba vivo. Una corriente de amor salió del pecho del Conde atravesando su mano y llegando a todo su ser. Le miró a los ojos y su mirada le llegó hasta el corazón, vio en su interior la tristeza eterna de un hombre que no quería vivir sin su amada, que no quería olvidar. Su amada murió y él se quedo muerto en vida.
Los sentimientos del conde emocionaron tanto a Univy que de sus ojos brotan dos lagrimas, una cayó en el pecho del Conde inundando todo su ser de amor, un nuevo amor. Sus ojos se encontraron y se comprendieron. La otra lagrima la recogió el haga de la verdad para entregársela a otro corazón necesitado de amor y justicia.

Con mucho cariño para UNIVY (universitaria jurista).

Romymadrid
Madrid

REPÚBLICA DE PANZALANDIA

Historia

La República de Panzalandia, tiene sus orígenes en las primeras épocas de conquista y etapas de poblamiento del territorio de hace tiempo a través de las invasiones bárbaras de los espermatozoides que se adentraron en lo que hoy se conoce como el canal de la vagina hasta llegar al valle del útero. Allí fueron vencidos los pueblos ovarios estableciéndose el imperio panzalandio cuyo primer monarca fue el Emperador Feto.
El Sistema de gobierno evolucionó al sistema republicano bajo la figura de Primer ministro que actualmente se llama Gabrielito quien reside en Ciudad Ombligo teniendo como lema oficial de Estado ``Vivimos dentro de la montaña”.
Este país es importador de alimentos y agua, manteniendo la prestigiosa empresa estatal llamada PLA CENTA y la empresa C&U de las familias Cordón y Umbilical. La Bebida típica es el Líquido Amniótico donde algunos expertos comentan que ese país posee fuentes de ella.
Sus habitantes, muy trabajadores, son de pequeña estatura, por ser un territorio reducido, más sin embargo tienden a la obesidad. El panzamandapiano (gentilicio del país) tiene muy claro el significado de la palabra descanso sobre todo en esa sociedad que no usa palabras para comunicarse por ser kinestésicos de nacimiento.
Habitan el país por 8 o 9 meses aproximadamente para luego salir a ejercer carrera diplomática en otros lugares del mundo para esparcir su cultura en donde por cierto en la mayoría de las veces les cuesta adaptarse. A lo mejor has visto alguno de ellos cerca de donde vivas pues las embajadas de la República de Panzalandia son muchas y se caracterizan por ser pequeñas estructuras llamadas cunas y el embajador o embajadora cuando va de visita oficial se viste con ropa de dibujos llamativos como la tan famosa prenda llamada pañal y se traslada en transportes llamados coches o andaderas, que tal!.

Jesús Meléndez
Venezuela

domingo, 28 de noviembre de 2010

EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS

Las palabras solo toman una forma mediante una experiencia, solo los hechos definen las palabras, el diccionario es un libro muerto.

Leyendo a Papinni y su hombre común sentí la necesidad de tomar el papel y relatar una historia que por común es simple.
Lo conocí cuando el alma apenas se va conociendo, esa edad en que transcurren las cosas como quieren y uno quiere que transcurran. No recuerdo el primer día en que lo vi, ni el último, sin embargo la vaga idea que rondaba mi vida se hizo clara muchos años después.
Nos definimos por cosas tan sutiles que perduran toda la existencia, y luego después nos plantamos fuertes ante la vida y decimos ser de esta forma o de esta otra, sin pensar que solo somos el producto de un pensamiento en un tiempo de etéreas visiones.
Como decía era joven, no era bonita en la época, ahora sería la más hermosa de las reinas anoréxicas, pero en mi época la carne se valoraba al cien, así que ni siendo bonita ni fea me pasaron cosas que aun sin ser insólitas merecen ser contadas.
Lo conocí y llámenlo gusto o necesidad me uní a él en la más infantil de las experiencias. Como todo niño hacíamos de todo y a la vez no hacíamos nada. Después de muchos años el me recordó las acciones pero al mirarlas a través de una experiencia, carecían de significado en mi corazón.
Lo curioso del asunto fue esa tarde en que por primera vez se me hizo una pregunta que me estaría rondando en cada esquina durante muchos años y una conducta que me persiguió para siempre, es la pregunta más sencilla que se hace siempre que los celos y la duda penetran en el alma, - ¿Por qué estas con el si es mío?-. Yo inocente da tanta porquería del mundo abrí los ojos y la boca a la vez, y mi mente empezó a hilar los momentos más fugaces y comprendí en un segundo lo que mi maestra de literatura quiso enseñarme en diez años: el significado de las palabras y en este caso el de la palabra traición. Quise explicar que yo era la ofendida, que tal vez yo debería usar el tono altanero con el que se me ultrajaba, sin embargo solo un sonido gutural salió de mi boca y unas palabras que hasta hoy eran inexplicables salieron de mi ser: yo no estoy con él.
¡Esa negación me siguió muchos años! No entendía si mi cerebro se había rebelado, sí había madurado en un segundo o si en algunos casos inexplicablemente se desconecta el nervio desde la corteza cerebral y muere en una lengua independiente.
Luego, de veintitantos años (aún no soy tan vieja) entiendo lo que mi pequeña y menudita maestra de literatura deletreaba y con angustia quería hacernos comprender; la palabra destino.
Ahora están juntos, lo digo con la simpleza de un corazón que no siente la nostalgia. Pero con la sencilla convicción de que todo lo que decimos, hacemos y vivimos está escrito.

Lucía Suárez
Colombia

viernes, 14 de mayo de 2010

EL PASO A NIVEL

Las barreras están levantadas, parece seguro atravesar las vías.
Es de noche y las luces mortecinas de la estación apenas consiguen iluminar el paso a nivel.
Los peatones cruzan confiados, se nota el cansancio en sus rostros mientras apuran el paso para llegar a sus casas. No hay trenes a la vista cuando doy los primeros pasos para cruzar.
El pasamanos me obliga a girar y mirar hacia ambos lados de las vías.
No lo veo venir. No oigo nada.
Justo en el medio de esos giros siento una mano ajena hurgando en el bolsillo derecho de mi campera.
Mi brazo se dispara hacia arriba como un látigo y golpea esa mano extraña alejándola del bolsillo.
El joven ladrón corre asustado fuera de mi alcance.
Pero no logra su cometido, por alguna extraña razón el celular que guardaba en mi bolsillo sigue ahí.
Pienso que esta vez tuve suerte y trato de tranquilizarme.
Termino de cruzar y espero en la plataforma junto a los otros pasajeros.
Ahora las luces del tren iluminan el anden, vuelvo a mi casa cansado, pero escuchando música en mi celular.

Fin.

El JovenWarren
Buenos Aires, Argentina
http://unimoslospuntos.blogspot.com

martes, 20 de abril de 2010

UN BURRITO MUY ESPECIAL

Pudo haber nacido en cualquier lugar del mundo. Pudo ser quizás, en el alto cielo, allí donde corren los asnos, absolutamente libres y salvajes; los asnos de bella estampa, resistentes, ligeros, indómitos.
Pero nació en la aldea de Betfagé y en una cueva que el amo había adaptado como pesebrera. Ahí se guarecían pastores, ovejas y animales en tiempo de tormentas.
Al verlo levantarse tembloroso, la madre lo contempló con una mezcla de asombro. No había heredado nada de su progenitor, Era un pobre, enclenque, flacuchento y débil animal. Los otros asnos se burlaban de él diciéndole: ”Burro inútil, hazte a un lado” o “Eres un flojo, no sirves para nada, sólo sirves para andar pegado a las patas de tu madre”.
Él era entonces, un burrito triste, abandonado, un bueno para nada, vergüenza de su familia, nadie lo tomaba en cuenta, nadie se preocupaba de él, solamente una anciana y humilde mujer, que le había tomado mucho cariño y sentía una especie de compasión por él. Cuando el amo salía con los otros pastores, lo alimentaba abundantemente, con tres porciones de avena y tres porciones de alfalfa; cepillaba su pelo y lo estimulaba diciéndole: “Nadie ha nacido todavía que el Señor no le haya asignado una gracia o un talento”, y el burrito se quedaba feliz.
Durante tres noches seguidas el burrito soñó:
Caminaba sobre el agua cristalina y transparente de un río por un estrecho sendero y aparecía un Ángel del Señor que le decía:
“Se te ha encomendado una gran misión”, pero él no creía en sueños.
Un día el amo ordenó a tres pastores que cargasen los burros con los fardos de pasto de la última cosecha para llevarlos a Jerusalén. Así lo hicieron, pero al llegar a la ciudad decidieron dejar tres de ellos amarrados a un árbol en las afueras y seleccionaron los tres más feos.
Cuando Jesús mandó a tres discípulos a la ciudad de Jerusalén a buscar un burrito para hacer su entrada triunfal, de los tres lo eligieron a él, cumpliéndose así la profecía del Ángel del Señor.

Autor:
Bernardo Sánchez Zapata
chileno
seudónimo:
Nano

lunes, 5 de abril de 2010

CALLE

De un solo golpe me di cuenta de su siniestro juego. Un juego inteligente, eso sí, en donde la realidad se transformaba según el color de los billetes y el gesto de los clientes. Así era cuando recibí el golpe, así es hasta hoy. No importa si tienes mucho dinero, es decir, importa pero va de la mano de tu cara, de si te conocen o no, de las conexiones que poseas. Si eres millonario pero nuevo en el barrio: perdiste. Si eres un viejo conocido sin dinero: ni lo intentes. Nadie te va a vender nada. La misma ley de la calle sirve para comercializar desde ropa, comida, libros pasando por cocaína, marihuana, LSD, hasta un buen culo bisexual o una mamada de pasada. El golpe fue duro, mas condujo a un aprendizaje. En ese entonces conocía las leyes, pero aún no sabía cómo escapar de su tiranía.

Juan Secaira
Ecuador

domingo, 21 de marzo de 2010

VENTANA

La ventana deja ver historias nimias. Todas lo son. Que un balazo, que una cuchillada, que un poco de coca por el piso: lo mismo de siempre. Y sin embargo los protagonistas cambian. Por tu casa, roban, me dice la amiga de ocasión. Sí, le respondo, pero no a mí porque los ladrones son mis vecinos. Igual es peligroso, añade ella con aires de incomodidad.
Me acuerdo de mi ventana, la de mi cuarto, por donde veo todo y hasta el olor picante a marihuana llega con fuerza. Sé que no voy a besarla, sólo me quedo en silencio, dejo que el tiempo haga su trabajo. ¿Dónde diablos vivirá ella? Seguramente en otro planeta. Salimos del bar, ella horonda y coqueta, pongo una excusa, me despido. Ella se dirige a su auto, no ha querido que le acompañe; que varios niños y jovenzuelos con intenciones le empiecen a rodear ya no es mi problema. Soy un maldito, lo sé. Camino.

Juan Secaira
Ecuador

miércoles, 17 de marzo de 2010

Vi la luz acercarse. No me sorprendió, sabía que iba a llegar pero aun así esperaba que tardase un poco más.
Deje ir un suspiro corto, como evitando la incomodes del momento. Luego volví en si y me vi obligado a seguir.
Sin nada que perder, o al menos eso pensaba, se subió despidiendo con la mirada.
Veía como se alejaba mientras partía de la estación. Ya la noche se asentaba en los rostros cansados de los viajantes que regresaban a sus hogares.
Creía escuchar su voz en mi memoria dejando entrecerrar los ojos para despedirla por segunda vez.

Gabriel Caruso, Argentina.
http://elrincondecarozo.blogspot.com/